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viernes, 2 de noviembre de 2012

Vendedor de cochayuyo, calle Pinto, Temuco




 ... en la costa de La Araucanía abunda el cochayuyo, una alga comestible que muchas familias se dedican a recoger del mar y suelen traerla en carretas tiradas por bueyes, en un viaje que puede durar hasta cinco días. Hace tres meses, comenzamos a retratar la ciudad de Temuco (Chile), la vida cotidiana, la gente y el paisaje urbano. La idea es intentar descubrir y registrar las señas de identidad... Es un proyecto conjunto. Trabajamos a cuatro manos, Rous Boisier Biava y Héctor González de Cunco, usando la misma cámara y los mismos lentes/objetivos, pero retratando con total independencia y desde nuestras muy personales perspectivas.... aquí va la colección que llevamos hasta ahora...

miércoles, 7 de marzo de 2012


El hotel Omega es un lugar clásico del barrio Estación... en calle Miraflores, esquina con Pinto, justo frente a la feria libre, el gran mercado de frutas y verduras de la ciudad... el hotal conoció días de mayor esplendor, pero aun sigue funcionando...

viernes, 3 de febrero de 2012

Junto a la plaza principal


... a la izquierda, el edificio Campanario, que alberga sólo oficinas y no tiene nada que ver con su vecina, la Catedral. Pero en un costado tiene una cruz gigante. Nosotros decimos que es el gran símbolo fálico de la ciudad y se ve desde las afueras. Al centro de la foto, el edificio de la Intendencia, en reparación por los daños del terremoto... y luego la calle Bulnes. Esta es una esquina de la plaza Pinto, la principal...

jueves, 2 de febrero de 2012

Edificio Marsano desde la estación ferroviaria


... la estación ferroviaria de Temuco está semi abandonada: cada día sólo circula un tren de pasajeros, regional, que va hasta Victoria y regresa (60 kms en cada dirección). Las salas de espera están vacias. Por uno de sus ventanales, roto, se ve el edificio Marsano, que en las épocas de esplendor ferroviario albergaba un hotel elegante, donde alojaron autoridades (dicen que hasta más de algún Presidente de la República), comerciantes en maderas, ganaderos, terratenientes,  turistas de fuste y también algunos jóvenes aventureros, como el argentino Ernesto Guevara de la Serna, entonces estudiante de medicina, que pernoctó en ese hotel, cuando pretendía recorrer toda Latinoamérica, en motocicleta (el Diario Austral de Temuco dejó constancia de su visita en una crónica). Entonces, aun faltaba mucho para que se convirtiese en el mítico "Che". Ahora la decadencia lo ha convertido en hotelucho de mala muerte, donde te piden que lleves tu propio candado para cerrar la puerta de tu habitación y el alojamiento vale $ 7.000 por persona.
Nosotros, Rous Boisier Biava y Hector González de Cunco, comenzamos a retratar esta ciudad donde vivimos, para registrarla tal como la vemos hoy, a comienzo de siglo y de milenio. Ambos trabajamos con total independencia, pero usamos la misma cámara y los mismos dos objetivos zoom (10-24 mm y 18-200mm) pero cada cual afota desde su personal perspectiva y punto de vista...